Cómo evitar ruborizarse en situaciones de tensión

ruborizarse Ruborizarse es una reacción bastante habitual en situaciones de vergüenza o excitación. Ocurre cuando la sangre fluye al rostro con mayor ímpetu al reaccionar ante señales de peligro o emergencia. Esas señales pueden producirse cuando tenemos que hablar en público, dirigirnos a algún desconocido o cuando somos centro de atención. Para algunas personas, son momentos de nerviosismo en los que el corazón se acelera. Entonces, las venas se expanden para facilitar el trasvase de oxígeno y esa vasodilatación hace que enrojezcamos.

Ruborizarse suele ir acompañado de otros procesos, como la sudoración, temblor, palpitaciones, ganas de orinar, etc.

Para evitar ponernos rojos hay que entender cuáles son algunos de las señales de alerta que lo provocan. El miedo, la vergüenza, la rabia o la tensión son las situaciones más habituales ante las que experimentamos el rubor. Además, este se acentuará dependiendo de nuestro tipo de piel, cuanto más fina y más clara, más se notará.

¿Pero cómo evitar ruborizarse? Es difícil y hay que entender que es una reacción natural de nuestro cuerpo.

Si crees que ruborizarse se ha convertido en una patología, intenta tener en cuenta estos consejos:

  • No le des importancia, cuanto más vergüenza o miedo sientas a enrojecer, más te afectará. Trata de aceptarlo de forma positiva, no sientas recelo por que ocurra y acéptalo como algo divertido.
  • Control emocional: intenta controlar situaciones de miedo, tensión y rabia. Procura relajarte, respirar lenta y profundamente. Practicar la meditación puede ayudarte a controlar las reacciones de tu cuerpo.
  • Trabaja la autoestima: Ruborizarse está fuertemente relacionado con problemas de inseguridad. Cuanto más seguro seas y más seguridad tengas, antes desaparecerá el problema, cuando menos, se reducirá.

ruborizarse Si nada de esto funciona y ponerte colorado es algo que te supera, puedes someterte a cirugía. Ésta consiste en eliminar los ganglios del sistema simpático, situados en las axilas mediante una intervención endoscópica. Estos ganglios son los encargados de controlar la sudoración y el rubor. En cualquier caso, no olvides que son señales de alerta de tu cuerpo. En vez de verlo como un problema, trata de aceptarlo como lo que realmente es, una respuesta natural y aliada.

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